todo el mundo me observa...

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pero en realidad yo observo a todo el mundo!!!
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viernes, 26 de abril de 2013

El ser humano es el más inteligente de todos


Siempre se nos ha dicho que el hombre es el ser más inteligente de todos. Ahora si los comparamos con los monos pues nos fijamos que no somos tan inteligentes como creemos.

Muchos pensarán “la humanidad creó el andar en bicicleta” está bien, punto para los humanos, pero los monos todavía tienen el sentido común de bañarse desnudos –punto para ellos- porque si nos ponemos a pensar, al principio de los tiempos nosotros también nadábamos como Dios nos trajo al mundo, pero alguien alguna vez se preguntó ¿Qué tal si en vez de quitarnos la ropa para nadar, nos colocamos otra? Una teoría que equivaldría a bajarse del automóvil montados en una patineta.

A pesar de lo que muchos piensen, la idea –en aquel entonces- fue considerada apropiada y las personas mostraron menos sus cuerpos y se ahogaron más, no porque no supieran nadar –que viene en nuestro ADN anfibio- pero si por el peso que representa el uso de esos elaborados trajes de baños de cuerpo entero, que al mojarse aumentaban su peso asegurando un hundimiento como si estuvieran abrazando un yunque marca ACME.

Del liberalismo al pudor.
¿Por qué entonces usamos trajes de baño? La respuesta, aún se desconoce, es un misterio de nuestro insólito universo. Existen personas que mantienen la presunción de que lo hacemos por higiene, cosa totalmente falsa porque de lo contrario, nos bañaríamos con ropa interior y medias para dar mayor uso al cloro de las piscinas por ejemplo. Otros dicen que es por pudor, tal vez antes los trajes de baño si eran para cubrir el cuerpo de las personas, pero ahora la historia es diferente.

Algo que tal vez las personas no han respetado en nuestra era es el pudor, algunas personas (en especial hombres) demuestran por qué son más inteligentes que los animales al usar una tanga, y peor aún una tanga de corte brasilera de color blanca para “resaltar” el bronceado; por supuesto que les resalta el bronceado, tanto que a mí lo único que me re-saltan de la cara son los ojos para huir en otra dirección.

Por favor personas exhibicionistas, consideren el uso que los nadadores profesionales -quienes además tienen cuerpos estructurales- dan a los trajes de baños que cada vez les cubren más el cuerpo y para los menos pudorosos, si van a seguir la filosofía de los monos, háganlo en lugares privados, no en Los Juanes.

jueves, 25 de abril de 2013

La tortura, ni arte ni cultura!

Llena la plaza, el toro sale al ruedo y embiste a la capa del torero con rectitud y nobleza ignorando que su destino está escrito; debe morir en un espectáculo donde el público muestra sed de sangre.

Un pañuelo blanco se aprecia desde el palco donde el presidente anuncia el inicio de la Lidia, luego de tan noble gesto suenan clarines y timbales dando comienzo con el paseíllo, un corto desfile por la arena, donde el orden y posición de las cuadrillas está perfectamente reglamentado; se muestra a los alguacilillos seguido por los matadores en una hilera de tres: vistos de espaldas, el más antiguo se sitúa a la izquierda, el más moderno en el centro y al lado derecho el que por veteranía profesional se encuentre entre ambos.

Las corridas de toros todavía congregan a multitudes; constituyen una parte importante de la tradición española que se conoce como fiesta brava. Es mucho más que un mero espectáculo; los aficionados aplauden no sólo la bravura de los toreros, sino también su habilidad y arte. Sin Embargo En la España actual, las corridas de toros no tienen la misma suerte que en sus inicios. De hecho, el 28 de julio de 2010, el Parlamento catalán decidió prohibir los toros desde el 1 de enero de 2012. La ley fue recurrida ante el Tribunal Constitucional siendo admitido a trámite.

Una realidad no muy distanciada de la venezolana, donde varias organizaciones en pro de la defensa a la vida de los animales, buscan erradicar el reconocido grito de "¡ooole!" ante un pase natural o una manoletina y los aplausos cuando el espada mata al toro, con medio o tres cuartos de estoque; favorecidos a través de una nueva Ley de Protección de los Animales Domésticos, Dominados, Silvestres y Exóticos en Cautiverio ley de protección animal.

"Al cabo de 27 años de lucha, vamos a logra contener, reducir, reglamentar y, en un futuro eliminar, los espectáculos donde se explota, humilla, tortura y mata a los animales", dijo Cristina Camilloni, presidenta de la Asociación Pro Defensa de los Animales.

La ley establece que "todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen el mismo derecho a la existencia", prohíbe los tratos crueles y establece que si su muerte es necesaria (para la alimentación, por ejemplo), deberá ser "instantánea, indolora y no generadora de angustia".

El parágrafo único del artículo cinco de la mencionada ley reza: “Se permiten las corridas de toros, y toros coleados, empero sólo el espectáculo visual, sin torturar, ni martirizar, ni matar al toro, y demás animales que integren la exhibición. Siempre y cuando estos espectáculos se ajusten rigurosamente a las disposiciones establecidas en esta ley, seguirán siendo parte del mosaico venezolano de fiestas tradicionales”.

Cabe destacar que el mundo entero se muestra conmocionado ante milenaria actividad, algunos activistas la catalogan de “cruel” e “injusta” y otros como el Nobel escritor Mario Vargas Llosa hace saber que “los toros representan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo”.

Incluso el periodismo se ha visto influenciado por la Lidia a través de las Crónicas taurinas, una especie de artículo literario de extensión variable, publicado en prensa escrita o recogido en libro, que resume los sucesos acaecidos en el transcurso de la lucha en una corrida de toros y, por extensión, aunque más infrecuente, lo que acontece en otros momentos y circunstancias referente a la Fiesta.

Pero todas estas razones valen poco, o no valen nada, ante quienes, de entrada, proclaman su rechazo y condena de una fiesta donde corre la sangre y está presente la muerte. "No hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor” comenta Aarón